lunes, 30 de noviembre de 2009

ROMEO Y JULIETA DEL 21


He soñado con la posibilidad de nuestro beso imposible. De ese que no nos otorgan. Del beso que debemos dejar morir en los labios… sin entregarlo.
Llevamos almas de Romeo y Julieta sobreviviendo en tiempos modernos, custodios de un beso envenenado a base de rencillas antiguas.
Rencores pasados que no entienden de corazones nuevos.
El 21 no es número de amores prohibidos y sin embargo nuestras familias nos cargan con el peso de resquemores ajenos que nada tienen que ver ni contigo ni conmigo.
Este siglo no ha progresado para imitar representaciones dramáticas del 18 y, sin embargo, sigue encarcelando ansias y sujetando corazones.
Los Romeos y Julietas del ahora no envenenan el amor, aprendieron de errores heredados y ahora le plantan cara a la adversidad del mundo.
No importa quién se oponga, la oportunidad del beso prohibido grita más fuerte que el permiso no concedido.
Romeo y Julieta se pertenecen y es algo que los siglos tendrán que aprender.

sábado, 14 de noviembre de 2009

SUEÑOS



Tuve un sueño de lágrimas silenciosas y vuelos sin alas.

Soñé con una historia eterna, distinta, otra historia que nunca fue la mía.

Tuve un sueño en el que enloquecía de nuevo sintiéndome sola. En el que las sombras venían a velar mi cama, a acompañar mis desvaríos nocturnos.

Soñé que caminaba por calles que escapaban a mis pies, con miradas que huían de mis ojos, con un espejo sin imagen reflejada.

Tuve un sueño al que debo todas mis noches en vela, todas mis horas de ahogarme en el vacío, todas las ganas de aferrarme a mi realidad.


viernes, 6 de noviembre de 2009

LIBERTAD


Atrás queda la celda, cautiverio de pesares,

que mantuvo presa al alma

y amordazada a la conciencia

para que el olvido alcanzara al hombre.

Hoy vuelvo a encaminarme al mundo,

a jugarme mi suerte ingrata a los dados,

a moverme por caminos desconocidos

implorando que mis pasos no avancen equivocados.

Ahora mis suspiros ya no piden libertad,

mis tobillos extrañan las cadenas,

mis sueños anhelan las noches en blanco

y mis pasos desean el rincón de una posada donde parar.

Mis objetivos se han convertido en un canto de sirenas,

un graznido de oca que nadie se para a escuchar.

Hasta mi corazón está sordo a sus latidos.

No tengo meta que alcanzar...

No hay puente que quiera cruzar...

Todo lo que soy quedó en aquella celda

y hoy se ahoga en el pozo que hay en mi.

Libertad. Eso es lo único que hoy me queda.

Y así me viaje proseguirá

con el peso de mis anhelos a la espalda,

sin saber qué hacer con ellos o con su ausencia

hasta que mis días hallen su final.